Para la limpieza de colegios de primaria y secundaria se utiliza maquinaria industrial. Es lo que garantiza que se pueda realizar una limpieza profesional y profunda que asegure un espacio higiénico para los niños. La mecanización de la limpieza de las instalaciones es una medida que se lleva practicando desde hace tiempo, pero de la que los padres no solemos estar informados.
Los ayuntamientos son los encargados de la limpieza de los colegios públicos. Lo pueden hacer por medio de personal propio o subcontratando empresas de limpieza. El periódico Murcia Plaza explica cómo el Ayuntamiento de Murcia se encarga de la limpieza diaria de 116 centros educativos. Para llevar a cabo esta tarea, tiene dos conciertos con dos grandes empresas de limpieza: Ferrovial y Limcamar.
La limpieza de los colegios se realiza en un tiempo récord. Las instalaciones están ocupadas durante buena parte del día. Desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde se imparten clases. Y después se realizan actividades extraescolares. La limpieza se tiene que realizar cuando el centro está vacío.
Cada mañana, cuando los niños llegan a la escuela, el centro está impoluto. Lo hemos podido comprobar los padres cuando hemos acudido a alguna reunión con el tutor de nuestros hijos. Algunos pasillos se encuentran enrejados. Para llevar a cabo todo este volumen de trabajo, es lógico que se utilice maquinaria industrial de limpieza. Igual que se hace en la limpieza de los hoteles, de las estaciones de transporte, de los aeropuertos o de los centros comerciales.
En este artículo no vamos a hablar de cómo los ayuntamientos efectúan la limpieza de los colegios. Si emplean personal propio o tienen el servicio externalizado. Nos vamos a centrar en la maquinaria empleada. Estas son algunas de las máquinas de limpieza que se emplean en centros educativos.
Fregadoras industriales.
Los distribuidores de Meprolim, una empresa de Canarias que se encarga de la venta, mantenimiento y suministro de maquinaria y productos para empresas de limpieza, y que es un referente en el sector en todo el archipiélago canario, nos cuentan que las barredoras-fregadoras de interior son una de las máquinas más utilizadas en la limpieza de centros educativos y edificios públicos.
Las fregadoras industriales son especialmente útiles en colegios y centros educativos, donde es necesario mantener limpios grandes espacios durante toda la jornada. Estas máquinas permiten realizar varias tareas en una sola pasada: distribuyen agua y detergente sobre el pavimento, frotan la superficie mediante cepillos o rodillos y, finalmente, aspiran el agua sucia. El resultado es un suelo limpio y prácticamente seco en pocos minutos, algo importante en lugares donde circulan continuamente alumnos, profesores y personal del centro.
Existen diferentes modelos según las dimensiones y características de las instalaciones. Las fregadoras con acompañante, que el operario maneja mientras camina detrás de la máquina, son adecuadas para pasillos, aulas amplias, vestíbulos o zonas comunes de tamaño medio. En colegios y centros educativos de grandes dimensiones también pueden utilizarse máquinas con puesto de conducción, que permiten limpiar superficies extensas con mayor rapidez y reducen el esfuerzo físico del trabajador.
Estas fregadoras incorporan normalmente dos depósitos. Uno contiene el agua limpia mezclada con el producto de limpieza y el segundo recoge el agua sucia que se aspira del suelo. Este sistema permite trabajar de forma continua y evita que la suciedad recogida vuelva a extenderse por el pavimento.
Las fregadoras resultan especialmente prácticas en zonas donde se acumula suciedad con facilidad, como entradas, pasillos, comedores, gimnasios o espacios comunes. Además de mejorar el aspecto del pavimento, permiten realizar una limpieza más profunda que el fregado manual y retirar restos de líquidos, polvo y otras sustancias que pueden provocar resbalones. Su utilización facilita que el personal de limpieza pueda cubrir una mayor superficie en menos tiempo, algo especialmente importante en colegios y centros educativos con muchos metros cuadrados y una elevada frecuencia de uso.
Aspiradoras industriales.
En los colegios se prefiere aspirar a barrer. Para no levantar el polvo y esparcir partículas en suspensión y alérgenos que puedan afectar a la salud de los niños. Para esos se utilizan aspiradoras industriales, que, como explica el periódico El Confidencial, se diferencian de las aspiradoras domésticas porque son más potentes, tienen más autonomía y son más versátiles.
Las aspiradoras industriales se utilizan en los colegios porque a diario se acumula polvo, tierra y otras partículas en aulas, pasillos, comedores, gimnasios y zonas comunes que se encuentran en el interior del edificio. A diferencia de los modelos domésticos, están preparadas para trabajar durante horas, con una mayor exigencia, además de incorporar tecnologías pensadas para mejorar la calidad de la limpieza.
Una de las diferencias más importantes se encuentra en los filtros. Muchos equipos profesionales incorporan filtros HEPA, sistemas de alta eficiencia capaces de retener partículas microscópicas. Están fabricados con una estructura de fibras que atrapa polvo fino, polen, ácaros y otras partículas presentes en el ambiente. En algunos modelos pueden retener partículas de hasta 0,3 micras con una eficacia elevada. Esto resulta especialmente interesante en un colegio, ya que permite reducir la cantidad de partículas que vuelven al aire durante la aspiración y contribuye a mantener espacios interiores más saludables.
Otra característica destacable es su capacidad de trabajo. Los depósitos pueden tener entre 10 y 45 litros, por lo que el personal de limpieza puede aspirar durante periodos prolongados sin tener que detenerse constantemente para vaciarlos. Además, existen equipos capaces de aspirar tanto suciedad seca como líquidos, una prestación muy práctica para recoger rápidamente un derrame en un comedor, un aula o un pasillo.
La potencia también marca diferencias. Frente a los aproximadamente 800-1.200 vatios habituales en muchos equipos domésticos, algunas aspiradoras industriales superan los 2.000 vatios y están diseñadas para soportar jornadas de uso intensivas.
Por último, algunos modelos funcionan con baterías recargables. Al no depender de un cable conectado a la red eléctrica, ofrecen mayor libertad de movimiento y facilitan la limpieza de espacios alejados de los enchufes, además de evitar que el cable pueda convertirse en un obstáculo durante el trabajo.
Máquinas de vapor.
Para espacios que requieren una limpieza y una desinfección más profunda, se suelen utilizar máquinas que irradian vapor de agua. Eliminan gérmenes y ablandan la suciedad, reduciendo el uso de productos químicos de limpieza que son perjudiciales para la salud de los operarios y pueden dejar rastros nocivos que afecten a los niños.
El funcionamiento de estas máquinas, explica el blog de Lavor, uno de sus fabricantes, es sencillo; requiere básicamente agua. Antes de utilizarlo, el operario debe llenar el depósito, evitando sobrepasar el nivel recomendado.
Una vez que el agua alcanza la temperatura necesaria, el equipo genera vapor a alta temperatura. El operario dirige este vapor mediante la boquilla, cepillo o lanza hacia la superficie que quiere limpiar. El calor ayuda a desprender grasa, suciedad incrustada y determinados residuos, además de contribuir a reducir la presencia de microorganismos. Algunos equipos pueden generar vapor a temperaturas cercanas a los 200 °C, aunque la temperatura efectiva sobre la superficie será menor.
En un colegio, esta tecnología puede emplearse en numerosas zonas, como baños, vestuarios, comedores, pasamanos, azulejos o determinadas superficies difíciles de limpiar con métodos tradicionales. También resulta útil para acceder a juntas y pequeños espacios donde puede acumularse suciedad.
Después de aplicar el vapor, el procedimiento dependerá de la superficie y del objetivo de la limpieza. Cuando se ha utilizado para higienizar, es importante retirar correctamente la humedad que pueda quedar con bayetas de microfibra u otros útiles similares. Si se ha empleado para desprender manchas o suciedad, el operario puede completar el trabajo pasando un paño limpio que recoja los restos.
Además de facilitar determinadas tareas, el vapor permite reducir el consumo de productos químicos en algunas operaciones de limpieza, una característica especialmente interesante en centros educativos donde trabajan y estudian diariamente niños, jóvenes y profesores.
Las hidrolimpiadoras.
En zonas exteriores, para limpiezas exigentes, se utilizan máquinas hidrolimpiadoras. Que lanzan chorros de agua a presión sobre la superficie a limpiar.
El fabricante de maquinaria industrial Casals comenta que el uso de estas máquinas permite desprender con rapidez la suciedad acumulada en superficies resistentes. Pueden emplearse, por ejemplo, en patios, pistas deportivas, zonas exteriores, paredes, escaleras o pavimentos que soporten este tipo de limpieza.
El equipo cuenta con un motor que pone en funcionamiento una bomba. Esta bomba toma agua de la red o de un depósito y la impulsa hacia una manguera a una presión mucho mayor. El agua llega hasta una pistola con lanza y termina saliendo por una boquilla. Precisamente esta boquilla permite controlar la forma y, dependiendo del modelo, la intensidad del chorro, adaptándolo a la superficie que se quiere limpiar.
La ventaja para el personal de limpieza es que el agua a presión ayuda a reblandecer y arrastrar tierra, barro, restos de comida y otras suciedades que pueden resultar difíciles de eliminar manualmente. De esta manera, determinadas tareas que exigirían bastante tiempo y esfuerzo pueden realizarse con mayor rapidez.
No todas las hidrolimpiadoras son iguales. Algunas se conectan directamente a la red de agua, mientras que otras incorporan un depósito propio, algo interesante cuando se trabaja en zonas donde no existe una toma de agua cercana. También existen modelos que permiten utilizar agua caliente. El calor facilita la eliminación de determinadas grasas y suciedades y, en los equipos más avanzados, puede llegar a generarse vapor.
En un centro educativo, su utilización debe planificarse teniendo en cuenta el tipo de pavimento y los materiales presentes. Una presión excesiva puede deteriorar determinadas superficies. Por eso, es importante seleccionar correctamente la boquilla, regular la presión y utilizar el equipo siguiendo las indicaciones del fabricante.
Barredoras.
En zonas exteriores como patios e instalaciones deportivas que se encuentran al descubierto, también se utilizan barredoras, como las que emplean los servicios de limpieza urbana, pero menos aparatosas.
Estas barredoras están preparadas para trabajar sobre superficies amplias y recoger rápidamente tierra, hojas, pequeños residuos y polvo acumulado durante la jornada escolar.
Estos equipos suelen incorporar un motor diésel y varios cepillos. Dos de ellos se sitúan en los laterales y un tercero se encarga de conducir los residuos hacia el cepillo central, donde comienza la recogida. Dependiendo del modelo, la suciedad puede almacenarse mediante un sistema mecánico o mediante aspiración. También pueden disponer de un depósito de agua, una barra de lavado y diferentes boquillas aspersoras que ayudan a que no se levante polvo mientras se realiza el barrido.
En colegios con grandes superficies exteriores, este tipo de máquinas permite cubrir en poco tiempo zonas que resultarían mucho más costosas de limpiar utilizando únicamente métodos manuales.