Naranja, una fruta imprescindible

La naranja es un alimento que forma parte de nuestra vida, más que de la dieta. Todo el mundo consume esta fruta en algún momento, sobre todo en invierno, cuando está en pleno auge. Sin duda, es un alimento imprescindible en la dieta, ya que ayuda a que el organismo refuerce sus defensas, además de gustar a prácticamente todos los paladares: dulzor y acidez, con una textura inconfundible.

El fruto del naranjo, uno de los árboles más vinculados a la cultura mediterránea, aunque su origen sea otro, es uno de los cítricos con mayor producción. Existen dos tipos de naranjo, similares en la forma, pero diferentes en su uso. El naranjo amargo, originario del extremo oriente, tradicionalmente de China y traído al viejo continente en la Edad Media de mano de los árabes. Su finalidad es más como árbol ornamental que de producción y es fácil encontrarlo en los parques públicos. El sabor del fruto que produce es amargo y, por lo tanto, no es apto para el consumo, aunque la esencia de su cáscara, las hojas y las flores son utilizadas con fines medicinales o para elaborar confituras y jaleas.

El naranjo dulce es el que produce esas naranjas tan valoradas por su dulce y refrescante sabor, haciendo que se trate de una de las frutas más apreciadas para consumir en crudo. Su origen es la India y se introdujeron en Europa de mano de los portugueses en el siglo dieciséis. Posteriormente, se llevaron a América y los primeros cultivos en Florida y California crecieron con gran rapidez, consolidando esas zonas como las regiones clave para su producción.

En la actualidad, las naranjas se cultivan en las zonas de clima templado, destacando como productores España, Estados Unidos, México y el sureste asiático. En nuestras tierras, como bien sabemos, su cultivo es relevante en la zona costera de Levante. Bien populares son las naranjas de Valencia.

Fuente de vitamina C y mucho más

Versátiles y deliciosas. Solas, en zumo, como mermelada, en jaleas o en infinidad de recetas de cocina saladas y dulces. La frescura de la naranja, unida a sus propiedades, hace que sea una opción irresistible en cualquier momento, como saben nuestros amigos de Cítricos Sicaret, donde disponen de las mejores naranjas de Valencia y las envían rápidamente a cualquier destino tras su recolección, evitando procesos perjudiciales para la salud.

Baja en calorías y excelente fuente de vitamina C, fibra y potasio, la naranja es un tentempié ideal en cualquier momento. Su bajo contenido en calorías se debe a su escaso contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas. Posee una apreciable cantidad de fibra, tanto soluble como insoluble, siendo muy abundante en pectina, tanto en la pulpa como en el albedo. Las vitaminas que tiene la naranja son una de sus propiedades más destacadas; abundan los carotenoides con actividad provitamínica A, siendo los más abundantes el beta-caroteno, la criptoxantina, la luteína y la zeaxantina, el ácido fólico y, como no, la vitamina C.

No es ningún secreto que consumir las naranjas frescas es la mejor forma de aportar al organismo la vitamina C y el folato necesarios cada día, y que se destruyen en gran parte cuando se cocinan los alimentos. La mayor parte de la vitamina C de la naranja se encuentra en la corteza y en el zumo, ese que tanto nos gusta; tan solo queda una cuarta parte del total. A pesar de ello, el zumo puede cubrir gran parte de las necesidades diarias de esta vitamina.

El zumo de naranja es popular como bebida para el desayuno y como refresco natural, y se aconseja que se consuma de forma inmediata tras su preparación para evitar la pérdida de sus propiedades nutricionales; aunque eso no es del todo cierto, sí se deteriora su sabor.

Respecto al contenido en minerales de la naranja, proporciona cantidades moderadas de varios minerales, entre los que destacan el potasio, el fósforo y el calcio.

Los flavonoides están muy presentes en esta fruta, aunque no son compuestos nutricionales; la hesperidina, la quercitrina y la rutina se encuentran en el albedo y la pulpa. Estos compuestos tienen una eficaz acción antioxidante y, como tales, previenen la aparición de enfermedades degenerativas como la arterioesclerosis, el cáncer y el mismo envejecimiento.

Dentro de su espectro no nutricional, la naranja contiene unas sustancias denominadas limonoides, que son las responsables de ese aroma tan característico, siendo el limonero el más abundante, con unas propiedades anticancerígenas.

Algunas particularidades de la naranja pueden resultar de lo más interesantes. No madura una vez que ha sido recolectada, como sucede con otras frutas. Las naranjas no siguen su proceso de maduración una vez se cogen del árbol, por lo que la calidad de la fruta depende de la elección del momento de recolección. La calidad de la naranja se determina por su punto de maduración y es óptima cuando alcanza su punto justo de proporción entre azúcar y acidez. La cantidad de azúcar de la fruta depende del clima, siendo mayor y, por lo tanto, más dulce, cuando el lugar donde se cultiva es más cálido.

Lo mejor de consumir naranjas

Su riqueza en vitamina C, potasio y componentes no nutricionales pero necesarios como los flavonoides y los limonoides hace que la naranja proporcione unas interesantes propiedades a nivel terapéutico y de salud.

Refuerza las defensas del organismo, previene y combate los procesos infecciosos de origen vírico o bacteriano, lo que hace que su consumo en invierno sea el ideal para la prevención de los resfriados y la gripe. El consumo de naranja mantiene las encías, los dientes y los huesos sanos. Es el cítrico con mayor contenido en calcio; contiene magnesio, fósforo y vitamina C, esenciales para un buen mantenimiento y crecimiento de los huesos. Muy recomendable para las personas que padecen osteoporosis, raquitismo y durante la etapa de crecimiento.

La vitamina C que contiene la naranja ayuda a que la piel se mantenga sana, propiciando la producción de colágeno, esencial para la epidermis. Impide la formación de coágulos y trombos, ya que inhibe la agregación plaquetaria, lo que resulta de gran utilidad en el tratamiento y la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Ayuda a combatir la anemia, gracias a que la vitamina C favorece la absorción de hierro en el organismo y ejerce una acción antioxidante. Evita el daño que producen los radicales libres que producen las enfermedades degenerativas y contiene cuatro antioxidantes de gran eficacia que potencian su acción: la vitamina C, la quercitina, la provitamina A y el ácido fólico.

Comer naranjas de forma habitual ayuda a normalizar los niveles elevados de colesterol en sangre gracias a la pectina. Previene el estreñimiento y la atonía intestinal debido a su contenido en fibra, por lo que un vaso de zumo de naranja en ayunas puede ser un remedio bastante eficaz ante el estreñimiento.

Del mismo modo, previene la aparición de procesos alérgicos, como la rinitis alérgica o el asma bronquial. Son muchos los estudios científicos que demuestran la posible relación existente entre los elevados niveles de vitamina C en sangre y el menor riesgo de padecer alergias.

Contribuye a la curación de la gota, al facilitar la disolución y la eliminación de los depósitos de uratos que la producen, y previene la aparición de algunos tipos de cáncer. La acción combinada de la vitamina C, los flavonoides y los limonoides puede prevenir y frenar el desarrollo de tumores de carácter maligno, al ser capaz de neutralizar las sustancias cancerígenas que originan los procesos tumorales.

La naranja o su zumo es refrescante y delicioso, además de ofrecer beneficios comprobados para la salud. Su consumo ayuda a reducir la inflamación tras las comidas ricas en grasas y carbohidratos.

Antes de finalizar, no podemos dejar pasar sus usos culinarios. Asociada con el desayuno, puede ser un ingrediente de excepción en otros usos culinarios como los marinados, aportando una combinación única de sabores; en la caramelización, ya que sus azúcares naturales se transforman en compuestos más complejos, añadiendo capas de sabor y color a la superficie de alimentos como carnes o vegetales. En ensaladas, donde combina con la hoja verde y las verduras, aportando un toque refrescante, o en los platos salados, en donde es una aliada de lo más versátil, con la que añadir un sabor único a ingredientes como la ternera, el pollo, el pescado o el marisco. Y, por supuesto, en los postres, donde es el ingrediente estrella de muchas recetas como bizcochos, helados, mousses, flanes o gelatinas.

En definitiva, las naranjas son frutas cítricas con una forma redondeada u ovalada que presentan una cáscara lisa o rugosa con tonos que van del verde al amarillo brillante, hasta que alcanzan el naranja más intenso en su maduración. Su pulpa, formada por once gajos (generalmente), está repleta de jugo y tiene un sabor que oscila entre lo más dulce y lo más ácido. Esto hace que comerla sea una delicia y que podamos disfrutar de su sabor y, por supuesto, de sus múltiples beneficios para la salud. Indispensable en la despensa y, como es evidente, en la dieta diaria de todo aquel que quiera aprovecharse de sus beneficios y su fantástico sabor.

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