Viajar por el mundo como terapia psicológica

Resumen
Por supuesto, a todo nos encanta viajar; tomarnos unas vacaciones del trabajo y la rutina del día a día, conocer un lugar nuevo y vivir cientos de experiencias nuevas e interesantes que jamás habíamos probado. Sin embargo, más allá de reportarnos momentos felices, viajar también es una excelente terapia psicológica que le trae muchos beneficios a nuestra salud mental. Sigue leyendo y entérate.
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Por supuesto, a todo nos encanta viajar; tomarnos unas vacaciones del trabajo y la rutina del día a día, conocer un lugar nuevo y vivir cientos de experiencias nuevas e interesantes que jamás habíamos probado. Sin embargo, más allá de reportarnos momentos felices, viajar también es una excelente terapia psicológica que le trae muchos beneficios a nuestra salud mental. Sigue leyendo y entérate.

Los beneficios psicológicos de viajar

No necesitas que nadie te explique los innumerables beneficios de viajar y como esta actividad puede hacernos muy felices. Es casi algo intuitivo ver como nos permite escapar de la rutina, los problemas, redescubrirnos, refrescar nuestras energías, cumplir sueños, etc.

No obstante, hay variedad de otros beneficios que quizá no conoces y a cerca de los cuales se han hecho estudios científicos. Por ejemplo, podemos mencionar un estudio muy famoso en materia publicado en el Journal of Positive Psychology, en el cual se concluyó que  el sentimiento de felicidad que nos da al viajar se debe al registro de recuerdos y experiencias relevantes para nosotros.

Pero, otras investigaciones también indican que viajar por el mundo puede estar muy relacionado con la longevidad, quizá por los grandes beneficios psicológicos que esto le aporta al viajero y que son esenciales en una vida de calidad.

Asimismo, también se llegó a la conclusión que todo tipo de viaje, y sin excepción, puede aportarnos estos beneficios. No se necesita viajar a los lugares más exóticos, ni de ir demasiado lejos para gozar de las ventajas de un buen viaje. Y es que hasta el viaje más sencillo y más cercano puede ser una gran fuente  de motivos para ser feliz; no se trata de gastar grandes sumas, ni de vivir las más grandes experiencias, cualquier viaje suma cuando se trata de bienestar emocional.

Otros autores en materia hablan más a fondo de los requisitos que debe cumplir un viaje para mejorar nuestra calidad de vida, ya que es verdad que el nivel de felicidad y beneficios suele se mayor en algunos viajes que en otros, e igual esto varia dependiendo de la personalidad de los viajeros, su edad y sus gusto al viajar, entre otras variables.

Por ejemplo, esos viajes que tildamos de habernos “cambiado la vida” son aquellos de alguna forma lograron derribar nuestros esquemas de pensamiento, nos hicieron ver más allá, nos abrieron a nuevos mundos y nos presentaron nuevas formas de vivir la vida. Así se podría decir, que un viaje nos cambia la vida cuando:

  • Lo haces al lado de personas a las que no conocías hasta el momento
  • Es un viaje que pone a prueba tu espíritu.
  • La cultura del destino es muy diferente a la del viajero.
  • Es un viaje largo de más de 2 semanas.

Así, cuando experimentas un viaje, ya sea uno como el descrito anteriormente, o algo más sencillo, estos son algunos de los beneficios que puede obtener a nivel psicológico:

1. Viajar reduce el estrés y la ansiedad

El equipo de Rural Zoom, agencia de turismo y escapadas rurales expertos en alojamientos rurales en Comunidad Valenciana, nos comenta que la principal razón por la que las personas deciden viajar es porque saben que esta experiencia les hará desconectarse de los sucesos de su día a día. Es una forma de escapar y olvidarse por un rato de los horarios, las ocupaciones cotidianas, los problemas en el trabajo y en casa, las preocupaciones propias de la vida en las grandes ciudades y últimamente, todo lo relacionado con la amenaza del Covid 19.

Además que luego de visitar playas paradisíacas, probar deliciosa gastronomía y emprender alguna que otra aventura en el lugar de destino, cuando regresamos lo hacemos recargados de buenas energías.

2. Se potencia tu capacidad para resolver problemas

Irnos de viaje implica salir de nuestra zona de confort y ponernos a prueba en contextos muy diferentes a los que estamos acostumbrados, y por lo tanto, a pensar diferente para enfrentarlos. Por ejemplo, tendrás que aprender a ubicarte en sitios que no conoces, a hablar con personas que quizá no conocen tu idioma, entre otras aventuras, que te harán expandir tu habilidad de resolución de problemas.

3. Viajar aumenta tus habilidades comunicativas y sociales

Viajar es una forma excelente de conocer gente nueva. Por ejemplo, puedes unirte a grupos de turistas con gente a la que no conozcas, puedes usar una de las tanta redes para viajeros que existen hoy en día y que te ponen en contacto con otros viajeros, o incluso locales, alrededor del mundo de forma que puedan coincidir y compartir el viaje juntos. O, puedes ser incluso más aventurero y atreverte a entablar conversación con los locales en tu lugar de destino.

Si es verdad que al principio dará algo de vergüenza romper el hielo con un desconocido, pero verás que una vez te lances al agua, será cada vez más fácil ir dejando amigos a lo largo de tu paso por el globo. Solo imagina tener a alguien esperándote de vuelta en esos sitios tan maravillosos que conocerás en tus viajes.

4. Viajar abre tu mente y amplía tus horizontes

No hay mejor cura para los prejuicios que un buen viaje. Claro, este debe cumplir con los requisitos que te describimos al comienzo de este artículo, ya que debes asegurarte que el viaje en cuestión pone a prueba tu cultura, tus creencias y tu forma de ver la vida, de forma que tu mente se abra y aprenda nuevas formas de ver el mundo.

Esto pasa porque al tratar gente de razas y culturas diferentes podremos poner en perspectiva nuestros juicios y darnos cuenta como algunos de ellos podrían estar errados.

5. Viajar favorece el autodescubrimiento

Eso que tanto habla la gente de “viajar para encontrarse con ellos mismos” es totalmente cierto. Sucede que la mejor forma de conocerse a uno mismo es dándonos la oportunidad de vernos en un ambiente totalmente distinto a nuestro contexto diario. Sobre todo, cuando hacemos estos viajes de retiro en los que justamente se trata de ver más adentro que afuera y de irnos descubriendo en un viaje más del tipo espiritual.

6. Viajar te hace más feliz

Esta es la verdad absoluta. Al viajar segregamos distintas hormonas de la felicidad, como por ejemplo, las endorfinas; esto poque cuando viajamos realizamos actividades que nos gustan, nos mimamos, nos regalamos una experiencia diferente y enriquecedora, además de que nos olvidamos de las  preocupaciones y obligaciones laborales y familiares

7. Viajar te ayuda a vencer el miedo y las inseguridades

Muchas veces, emprender un viaje despierta sentimientos de miedo e inseguridad ya que nos da angustia enfrentarnos a los diferentes imprevistos y las distintas situaciones de este nuevo destino. Así, el miedo y la falta de confianza son esos sentimientos que suelen mantenernos paralizados en vez de tomar las acciones necesarias para mejorar nuestra calidad de vida.

Como dicen, la única cura al miedo es enfrentarlo, por lo que al tomar la decisión de viajar y enfrentarnos a todos esos sucesos que nos traían angustia, haciéndonos tomar acción ante la adversidad y que nos demos cuenta como podemos ser los suficientemente valientes para enfrentar cualquier obstáculo que se nos interponga en la búsqueda de nuestros objetivos.

Antes de emprender un viaje de seguro te preguntarás si terminarás perdiéndote en un lugar que no conoces, si no sabrás comunicarte con los locales, si te sentirás solo… Así, cuando te enfrentes a todo ello e igual vivas una experiencia inolvidable, te demostrarás como puedes vencer tus inseguridades.

8. Viajar te hace replantear muchas cosas

Cuando viajamos no solo podemos cambiar nuestra forma de ver el mundo al estar en contacto con un lugar nuevo y con gente diferente, también sucede porque nos alejamos el tiempo suficiente de nuestra casa y nuestras pertenencias materiales, lo que nos permite entrar en contacto con nuestras verdaderas prioridades.

9. Te vuelves más empático

Cuando viajas y te das la oportunidad de vivenciar otras culturas y otros estilos de vida, sobre todo si elegimos visitar un país con una realidad social y económica distinta a la de nosotros, nos permite ver de cerca realidades diversas y ponernos en la piel de otras personas que quizá son menos afortunados que nosotros, por lo que se despierta nuestro carácter empático que nos hace ser más humildes con los demás a nuestro alrededor y más agradecidos de nuestra vida de vuelta a casa.

10. Viajar nos deja muchas enseñanzas

Tomando en cuenta las muchas realidades distintas que nos podemos encontrar en un viaje hacia un destino no explorado y lo mucho que pueden llegar a transformarnos, podemos decir que un viaje también es una gran fuente de aprendizaje.

Cuando viajamos y conocemos otras culturas, religiones, razas y estilos de vida, obtenemos nuevos conocimientos sobre el mundo que nos mejoran como persona, a nivel cultural, pero también a nivel espiritual. Incluso, podemos llegar a descrubir habilidades o pasiones que no sabíamos que llevábamos dentro.

11. Se amplían nuestros horizontes

Finamente, viajar amplia nuestra visión sobre el mundo y los que habitan en él, permitiéndonos ser más respetuosos con nuestro lugar en el espacio.

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